Alto, lento
como la gota de sangre
que se yergue
en el sueño,
veremos el clavel.
Se diría
que no somos más que forma,
un esquema trazado en la ignorancia,
un concierto de notas olvidadas.
Crecimos
tan rápido
que la ciencia viró su rumbo
hacia otro lado.
Nada es ya lo que creíamos,
ni la altura que alcanzamos
ni la vista desplegada es perspectiva.
Desde arriba,
¿qué haremos
para volver sobre los pasos
que ya dimos?
Mirar al frente
sin más sombra
que la esperanza
recorrida en la memoria,
una suerte de destino
que jamás se ha escrito.
En medio de la muerte
queda siempre una mácula de vida,
un chorro a presión
de sangre renovada.
Hombre,
una enseña insurgente
de rebelde paz.
(En medio de la muerte
siempre se aguanta un suspiro).
Esperando me desangro.
Palidecen los olivos
en la carretera.
La muerte se acerca
sigilosa a las cunetas.
Un remanso de vida
se desgreña a cada nota
del piano invisible.
Persevera
la lechuza en su hallazgo
de pequeños movimientos.
condenados.
Espantajos
en la sombra huyen
con los brazos repletos de estrellas.
Se aproxima el momento,
la noche se espabila.
Desangrándome te espero.
Para ti escribo simplemente,
por tu existencia regalada
y por este pedazo de vida dura
que vamos viviendo cada día.
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